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Es de suma importancia que especifiques con tu impresor todos los detalles de cómo quieres la entrega final de tu material, sobre todo en trabajos que requieran manipulación especial.

 

Para evitar entregas desagradables, toma en cuenta los siguientes aspectos antes de mandar tu archivo a imprenta:

 

  • Tipografías y objetos. Para evitar que las tipografías que elegiste se pierdan o se sustituyan por otras, siempre debes trazarlas antes de guardar el archivo final o incluir una carpeta que las contenga. Lo mismo pasa con los objetos vectoriales, déjalos trazados para evitar que se deformen en el proceso de impresión.

 

  • Imágenes y fotografías. Deben ir colocadas al 100% de su tamaño. Si tu documento incluye fotos, cerciórate que estén a una resolución adecuada. Si lo vas a imprimir en offset debes cuidar que las imágenes y el archivo final estén a 300dpi (puntos por pulgada).

 

  • Colores. Para evitar infortunadas sorpresas en la impresión, selecciona el modo de color en CMYK (siglas en inglés de cián, magenta, amarillo y negro) o los colores Pantone, jamás RGB, ya que este método se aplica sólo a monitores, no a tinta.

 

  • Bordes de seguridad. Al momento de elegir las dimensiones del documento, siempre considera manejar bordes de seguridad. Hacer uso de esta sencilla técnica reducirá los errores en el momento de hacer los cortes del trabajo final.

 

  • Tipo de impresión. Escoge el que más se adecue a tus necesidades. Dos de las más empleadas son offset, el cual utiliza planchas metálicas y engranajes con rodillos para el proceso de tintado. El segundo es el digital, en el que hay dos tipos: inkjet (inyección de tinta) y el tóner (partículas con pigmento).

 

  • Versión de prueba. Este paso previo es una buena idea para que la imprenta tenga una referencia clara acerca de cómo se verá el archivo impreso, además esta medida puede ayudarte a detectar errores ortotipográficos (de ortografía y forma) que en pantalla son difíciles de percibir.

 

  • Papel. Utilizar uno de baja calidad puede generar muchos problemas: provocar sombras en los caracteres impresos; impresiones inclinadas o torcidas; colores más claros, apagados o descoloridos; zonas borrosas, manchas, hasta caracteres distorsionados y textos incompletos.

 

  • Prueba de color. Este paso es esencial para tener una referencia clara acerca de cómo se verá el archivo impreso, te ayudará a asegurarte que los colores utilizados son fieles a tu diseño y a detectar errores ortotipográficos que en pantalla son difíciles de percibir y ahorrarte tiempo y dinero previniendo errores.

 

El resultado final se puede ver empañado si no se utiliza el papel adecuado, para lo cual te invitamos a conocer nuestra línea ProoflinE, que ofrece papeles fotográficos profesionales de alta calidad especialmente diseñados para pruebas de color.

 

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